Las medias de lana
Detuvimos el auto en busca de algo caliente, en el medio del camino encontramos un puesto de artesanías a pesar de la persistente lluvia. Es raro que llueva tanto por acá, nos dijo la chica que además nos explicó cómo llegar a La Quiaca, cosa innecesaria por supuesto ya que el gps hace su trabajo perfectamente. Vendía ropa de abrigo en enero, sweters, ponchos, medias…. Hacía frío y decidí comprarme un saco violeta con una llama dibujada. Las medias….se me clavaron en el medio del pecho. Esas medias de lana de llama que tanto busqué durante años y que nunca conseguí. Ahí estaban, de varios colores, en distintos diseños, susurrándome despacio, penetrando mi estómago. Las medias….¿y ahora para qué las quiero? Ya no las necesito, les dije. Las busqué en todos lados, sólo me faltaba esta montaña, pero ahora ya es tarde. Y se me clavaban cada vez más profundo en el pecho. Malditas medias, ya no me sirven. Seguimos viaje y llegamos a La Quiaca, nos apunamos y nos morimos d...