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Mostrando las entradas de julio, 2023

Puente entre almas

Ella era una persona normal, como vos y como yo. Era única, como vos y como yo. Se había roto tantas veces y tantas veces se había vuelto a armar…. No entendía por qué la vida era tan dura con ella…por qué era todo tan difícil, tan complicado….lo mismo que nos pasa a vos y a mi… Recordaba cosas que otros no recuerdan. Aunque no fue siempre así, cansada de tanto romperse y volverse a armar, empezó a bucear en su interior y fue descubriendo recuerdos de su alma. Algunos, la mayoría, eran de otras vidas. Antes de recordar, no sabía que podía tomar esos recuerdos (o que esos recuerdos podían tomarla). Aprendió a usarlos en esta vida y tuvo que aprender a controlarlos también, porque algunos recuerdos funcionan como memorias, pero ella no lo sabía al principio. Por ejemplo, cuando quería pintar (ella no era artista, aunque se sentía terriblemente atraída a expresarse de alguna manera, a veces con pinceles), en general sus dibujos no eran buenos. Entonces se metía para adentro bien pro...

Soy Perla

  Soy Perla Hoy quiero contarte un poco de mí, que seguramente también es un poco de vos. Me llamo Perla, aunque no soy Perla, ese es mi nombre de nacimiento, aquel que eligieron mis padres (supongo) cuando nací. Es el nombre de una de mis tías, esa costumbre de cargarte con las cuestiones familiares creo que viene desde hace mucho tiempo. En esta vida llevo vividos 52 años, pero tengo, al menos, 5 muertes. No sé cuándo ocurrieron, pero así lo siento. Algo de mi alma se fue perdiendo a veces, algunas de esas veces casi que las puedo revivir, otras, quedaron guardadas a la espera de ser reveladas en algún lugar del alma. Ella sí tiene recuerdos y memorias. Aprendí, no hace mucho, que no es lo mismo el recuerdo que la memoria. Aunque a veces usemos esas palabras como sinónimos. No sé si puedo explicarte la diferencia, de todas formas, vos la sabés. Recuerdo haber buscado a Dios desde chica, aunque mi familia no tenía ninguna religión, siempre lo busqué. Esperaba encontrarlo e...

La puerta

  La puerta Sonó el teléfono y ella corrió esperanzada a atenderlo…pero no era su hija….habló cortésmente intentando cortar rápido esa llamada, para seguir esperando. Miró la hora, eran las seis de la tarde y hacía mucho frío, prendió otra estufa y se abrigó, se puso las medias de lana y miró por la ventana, “está oscureciendo” pensó… Salió otra vez a la vereda a mirar hacia la esquina, a ver si la veía llegar. Pero, otra vez, no llegó. Entró a su casa y la llamó varias veces por su nombre, quizás estaba durmiendo en su habitación…la buscó otra vez, entre su ropa, en su mochila, debajo de su cama…pero seguía sin estar. Cansada y triste, lloró otra vez y se fue a dormir. Quizás podría encontrarla en sus sueños…. Del otro lado de la puerta, su hija miró el reloj. Eran las tres en punto…no sabía, no podía saber si era de noche o de día, tenía un reloj que sólo marcaba la hora. Era un reloj antiguo con agujas, dorado y a veces plateado. Cuando escuchó el teléfono sintió que el ...

El arruinador

  El arruinador Todos los días iba feliz a cumplir con su deber, arruinarle algo a alguien. Eso lo hacía sentir importante, aunque no sabía, en realidad, lo que estaba haciendo. Él te decía “podrías haberlo pintado de otro color”, “le falta sal”, “la próxima vez ponele menos azucar”. Estas frases salían de su boca sin que él se diera cuenta, y algunas personas hacían lo que les decía cuando podían, pero resultaba que en el próximo encuentro, las frases que salían de su boca eran distintas “me gustaba más el color que habías usado la otra vez”, “tiene mucha sal”, “tiene mucha azucar”…..Y así, todos los días cumplía con su deber de decirle a todos lo que debían cambiar o modificar para ser mejores cocineros, pintores, carpinteros, madres, padres, hijos…. También incursionaba en otras cuestiones, porque de todo él siempre sabía algo. Cuando se encontraba con una persona llorando, en seguida le decía lo que tenía que hacer para sentirse mejor, si alguien iba muy alegre, lo miraba...

El viejo sabio

Había una vez un viejo tan pero tan sabio, que no sabía nada. Todos los días, se levantaba asombrado de cada cosa que iba conociendo, que eran siempre las mismas. El primer rayo de sol, que lo saludaba desde la ventana, le brindaba una luz y un calor desconocido y maravilloso. Todos los días tenía un nombre nuevo, algunas veces lo elegía él y otras veces se lo ponían las personas de su pueblo. Algunos días se llamaba mariposa, otros rocío de la mañana, otros lluvia de otoño….y algunas otras veces se llamaba viejo loco. Eso lo divertía mucho. Le gustaba caminar por las calles descubriendo todos los días lo mismo. Su hora preferida era la hora del recreo de la escuela del pueblo, se sentaba en un banco en la vereda y jugaba todos los juegos que jugaban los niños. Jugaba a la pelota, atajaba y corría por la cancha, jugaba a la escondida, (le gustaba porque nunca lo podían encontrar), jugaba a la mancha y a veces ganaba, aunque sólo él se daba cuenta de eso. Todos los días descubrí...

Si decidís amarme...

Así es para mí, el amor de Dios. Me ama, así, como soy, sabiendo que no soy un hermoso jazmín, sino que soy un cáctus lleno de espinas, que él amorosamente va cortando de a una...y libera mi perfume y encuentra mi flor. No espera ni quiere transformarme en un jazmín, ni siquiera en una rosa. Ama mis espinas tanto como ama mi única flor, que sólo aparece cada tanto, pero cuando florece, inunda el aire con su perfume. Luego, vuelve a la tierra para volver a nacer.   Si decidís amarme Sabés que te voy a lastimar, te voy a mostrar lo peor de mí, sabés que te va a faltar el mar, y que mis espinas te van a atravesar Sabés… Que te vas a acercar y yo… Me voy a alejar… Sabés…. Que cuando vengas, ya no voy a estar. Si decidís amarme Sabés que mi alma con vos va a estar aunque yo, así, desde lejos Te puedo amar… Si decidís amarme Vas a tener el mar adentro tuyo, Vas a respirar el aire del cielo Vas a ser de tierra y viento Vas a encontrar la paz, algun...

Regresión

 Regresión 1….2….3…chasquido Miro mis pies descalzos, lastimados del andar en este piso de piedras, las manos heridas por el clima, el frío y la penitencia. Alzo los brazos y golpeo mi espalda con un látigo, me siento feliz de complacer a Dios con mi castigo. Frente a mí hay una cruz de madera colgando de la pared desnuda, un altar con una vela y mucho silencio. Gozo mi dolor, mi sangre alaba a Dios. ¡Gloria! ¡Gloria! 1….2….3…chasquido Mis manos y pies están encadenados a un muro de piedras grandes y frías. Casi no tengo ropa y estoy confundido, ¡¡¡¿por qué?!!! Grito y grito, pero sólo me escuchan los que están atados como yo, que ya casi no tienen vida. ¡¡¡No entiendo!!!! ¡¡¡Me encadenan y me castigan!!! ¡¡¿Qué hice?!! ¡¡Soy un ciervo de Dios!! ¡¡Sólo cumplo sus mandamientos, hago lo que me es encomendado por él!! ¡¡¡Dios!!! ¡¡¡No me dejes en este momento!! Suplico y suplico…..grito, lloro, pido en oración, rezo, pido, oro…. Me tranquilizo….confío en que en algún momen...

El sueño

  El sueño -Vamos, ya es hora…dijo suavemente, lento, despacio, casi sin sonido…. -Pero, recién me despierto madre….necesito un poco mas de tiempo…dijo con los ojos aún cerrados, inmersa en un torbellino de emociones desconocidas. Pensaba (o sentía) dolor, tristeza, culpa. No podía distinguir en qué parte de su cuerpo estaban estas emociones… Miró hacia un costado, y ahí yacía, con los ojos cerrados, con la boca abierta después del último suspiro, las manos a los costados del cuerpo, la ropa celeste que le habían puesto unos días antes… se veía anciana, con el poco pelo que tenía blanco, se notaban sus huesos a los costados del cuerpo y en los brazos, veía cómo las agujas desgarraban las venas y la piel de color verdoso oscuro. Sintió mucha compasión en su corazón, sea lo que fuese el corazón que ahora tenía. Sintió paz también, y mucha dulzura. Pero volvió a pensar y entonces comenzó a sentir dolor nuevamente. Y preguntó… -¿No puedo quedarme un poco más? Necesito termina...

Desnuda

  ¡¡¡¡Estas desnuda!!!! Se gritó a sí misma. ¡¡¡ Vestite!!!! ¡¡¡Tapate!!! ¡¿no ves que así pueden verte?! Escondelo!!! No dejes que lo vean… Pero no se hizo caso, y siguió caminando desnuda, sin miedo ni vergüenza. ¿cuál es el problema de que me vean así? Se decía, y se sentía orgullosa de enfrentar ese miedo tan profundo. ¿Qué pueden ver? ¿Mi dolor, mi vergüenza, mi tristeza, mi alegría? ¿Mi miedo, mi inseguridad? ¡¡¡Que lo vean!!! Así, yo también lo veo. Desnudo mi alma con cada palabra que digo, y la escondo con cada palabra que callo. Desnudo mi alma cada vez que miro a los ojos a alguien, y la escondo cada vez que esquivo una mirada. Desnudo mi alma cuando te abrazo y la tapo cuando me aguanto las ganas de hacerlo. Elijo estar desnuda frente a vos, para que vos también puedas desnudarte frente a mi. Y así, con las miradas llenas y las manos calientes, desnudarnos hasta los huesos. Llegar al alma y enroscarnos en una danza eterna de amor intercambiando todo, el alie...

Y despertó....

  Y se despertó. Y olvidó todo lo que había recordado, no sabía en donde estaba, ni quien era o había sido. Pero sabía su nombre. Pero no era su nombre, al menos no el que había olvidado. No sabía cómo había pasado, porque no sabía qué había pasado. Pero ahí estaba, sola, pequeña, desamparada. Del más desamparado desamparo que alguna vez alguien había experimentado. Sin recuerdos, pero con memoria. Y atravesó su existencia de la misma manera. Con dolor. Ese dolor en el alma que solo conocen los que no recuerdan, pero saben. En la mas completa oscuridad vivió su vida, derramando sobre los otros ese dolor, viviendo en este lugar oscuro, denso, adentro del alma…. Y se preguntaba siempre adonde estaba el alma, ¿en su cabeza?, ¿en su corazón? ¿en qué parte del cuerpo se ocultaba? ¿estaba oculta? ¿quién era? Nunca encontró una respuesta, pero sí sabía que en algún lugar habitaba. Esperaba poder verla alguna vez, sólo por curiosidad….y preguntarle, ¿adónde estabas todo este ti...