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Mostrando las entradas de octubre, 2023

El mago- Tarot

Ahí estás, se podría decir que terminando de decidir por cuál te vas a inclinar. Todo está disponible, el amor, el dinero, el control de la mente y del cuerpo. El trabajo, el saber, todo sobre la mesa de madera y ladrillos. Pareciera que estás esperando la orden, ¿cuál de todos va a ser elegido? Todos son posibles, todos los caminos se encuentran disponibles para vos. En tu mano derecha levantada lucís un báculo blanco, que contiene a todos los colores del universo, pronto a decidir. La mano izquierda señalando hacia abajo con el dedo índice, como si quisieras   distraernos del propósito. Tu ropa blanca y roja, que llega hasta el suelo que no existe me habla de pureza y fuerza, de decisión. Los pies no están en el aire pero tampoco en la tierra, las flores blancas y rojas también cubren tus piernas en señal de prosperidad y fertilidad, de abundancia. Una serpiente dorada envuelve tu cintura dejando ver su cabeza y su cola, el principio y el fin, la sabiduría de lo oculto. En tu...

La torre - tarot

Un rayo amarillo poderoso y eléctrico cae sobre la torre de piedra, montada sobre la cima de una montaña extremadamente alta, áspera, empinada, abrupta. No es una explosión desde adentro, no es un derrumbe por causas predecibles o naturales, es un rayo el que llega a destruir la torre, el reinado, la estabilidad, lo conocido, lo construido. Los reyes y los súbditos caen por igual, desde la misma altura y por el mismo fuego. Caen al abismo desconocido sin nada más que sus ropas azules ambos, derrotando sus esperanzas. La reina no muestra sus pies, cae entregada con las palmas abiertas en señal de entrega final. Con los ojos cerrados y un gesto tranquilo, ya no espera poder detener la caída, se entrega. No se resiste. El otro, el plebeyo, desesperado, intenta cambiar su posición en el aire, gritando y resistiendo la certeza del final. Sus ropas rojas y azules me dicen que ha perdido la fuerza y la esperanza. En la torre, de todas las ventanas y del techo salen llamas de fuego limpiando...

8 de oros - tarot

  Artesano del trabajo prolijo y continuo que laborás sin descanso con la mirada fija en el cincel para que tu golpe sea firme y preciso. Todas las piezas son idénticas y se encuentran organizadamente guardadas y ordenadas, colgadas en el mismo orden, mostrando la misma estrella de cinco puntas con exactamente la misma orientación. ¿Tan importante es para vos el orden extremo? ¿Tan difícil es correr tu mirada concentrada en el cincel para observar la vida que transcurre por fuera del taller? Sabemos que tu trabajo es importante para vos, que aprendiste todo lo que mostrás con esfuerzo y dedicación, que tu perfeccionismo se parece a una obsesión por los resultados. Te veo cubierto cuidadosamente con tu delantal negro que protege tu verdadera ropa de los desgastes provocados por la suciedad de la que te querés resguardar. Debajo, tu verdadero yo azul y rojo me hablan de poder y un poco de furia, de emociones controladas pero que intentan escaparse por los pies, también rojos pero...

Siete de bastos - Tarot

Con las manos firmes y apretadas sostenés el palo más largo de todos en el aire, mirándome fijo y serio, con un gesto de victoria intermedia, cansada y un poco pesada, llegando al final de un camino que sabés que no termina nunca. Adelante tuyo, los pozos aún sin cubrir sostienen firmes los otros palos más cortos pero todos florecidos que fuiste juntando durante tu vida. Tus pies se apoyan firmes en el borde del horizonte, tus piernas abiertas y desnudas muestran tu humanidad conservada y me dicen que sos fuerte, tu pisada es poderosa y decidida. Tus ropas, verdes y amarillas me cuentan de tu trabajo y tu esfuerzo por llegar adonde ahora estás, valiente y resuelto a colocar el último palo en el suelo, sabiendo que falta aún un último esfuerzo pero que luego, todos juntos o a su tiempo florecerán. Lo sostenés con las manos como para que no se te escape mientras encontrás el lugar para plantarlo. No te importa que el cielo sea gris atrás tuyo, no ves las tormentas que se fueron o que e...

Reflexión

No sé si el estado de mi alma hoy se debe al final o al comienzo. El final, como todo final, deja algo atrás reposando en la memoria del alma. Y el comienzo, como todo comienzo, es un camino sin recorrer que entusiasma por sus senderos no del todo ajenos a la consciencia. Miro hacia atrás y veo todo tipo de encuentros y desencuentros, de rostros familiares y no tanto, de rechazos, dudas, confusiones, apegos, amores, miedos y aprendizajes, lentos algunos, voraces y desordenados otros. Ahí nos veo a todos buscando aquello que es incontrolable, imposible de definir y mucho más de ubicar, de delinear. ¿Por qué buscamos tanto y tantas veces aquellos que, de cierta manera, de muchas maneras, no existe? Quizás la sola ilusión de que hay algo que encontrar nos motiva a respirar y a reconocernos un poco, al menos como buscadores o encontradores de nada. Y nos miro hurgando en lo profundo con la ilusión de que en algún lugar se esconden secretos irreconciliables, verdades que no habita...

El hada y el dragón

Cuando entramos estaba la mesa ya servida, dos velas altas doradas iluminaban el ambiente que en otro tiempo había sido un salón de baile. El mantel blanco se arrastraba en el piso igual que las fundas de las sillas. Dos botellas de vino, copas y platos descansaban apoyados en la franja de color negro brillante que servía como cubremantel. En la esquina, una guitarra y una especie de tambor esperaban ser tocados por las manos del ángel. Sabíamos adónde íbamos y también quién nos había invitado. No estábamos cómodos, por nuestra mente pasaban pensamientos discordantes con la situación armoniosa y generosa que se nos mostraba. Una lucha interna entre el dragón y el hada devoraba nuestros pensamientos. El dragón, fuerte y seguro de sí y de su fuerza, lleno de dudas y temores emitía un fuego espeso y caliente, rojo y anaranjado por su boca, incendiando cada espacio del lugar y de nuestra alma que se encontraba incómoda y deseosa de irse. El hada, amorosa y gentil, tranquila y apacibl...

Mariposas

  Así, sentada como estaba con el Rosario en la mano, sólo sintiendo el fluir del aire y la luz a través suyo, con los ojos bien abiertos apuntando hacia adentro, empezó a deshacerse en mariposas blancas que escapaban de todos lados y se elevaban hacia el cielo atravesando las paredes de su habitación, que de repente desaparecían de su vista. ¿Por qué salen de mí mariposas blancas? Preguntó, ya que siempre le había pasado que las mariposas y las rosas caían hacia ella. No tuvo una respuesta inmediata, dejó la pregunta a un costado y se dedicó a sentir cómo se desarmaba, y notó que no dejaban de salir, que no había una última. Al fin, en un trance amoroso y despojado, observando cómo estas miles y millones de mariposas escapaban de ella, y envolvían su casa y la de sus vecinos en un vuelo suave y lento, organizado a pesar de no tener ninguna dirección, entendió. Allá en el aire, los millones de mariposas blancas se encontraban con las otras millones de mariposas de todos los c...

Recordando recordar

Llegó a su casa, otra vez, como todas las noches, cansado y con la cabeza explotando de pensamientos repetitivos, analizando los pocos momentos agradables de su día. No notó, como todas las noches, a los que habitaban ahí. Ellos casi que tampoco lo notaron, su sombra ingresaba por la puerta siempre a la misma hora y su atención seguía afuera, indiferente. Como siempre tiraba sus cosas en algún sillón y se acomodaba un momento para distraer al resto, evitando reclamos y haciendo de cuenta que escuchaba alguna anécdota de aquellos que tenían todavía ganas de hablar. Dejaba pasar un rato, inquieto, hasta que veía la posibilidad de escaparse de este mundo y encerrarse en su habitación. Ya en ella, prendía la tele y contestaba decenas de mensajes en el celular y en el mail, que durante el día habían sido postergados por las urgencias que habían ocurrido. Por fin se sacaba la ropa y la tiraba en una silla, la piel empezaba a respirar y a sentir el aire encapotado por los días que trans...

El tablero

-Hola… -Hola.. -¿A qué vine? -No lo sé…¿a qué viniste? -Pensé que vos lo sabías…. -Pues no lo sé, vos me llamaste y me pediste una cita… -Pero…vine a que me digas para qué vine…creo que hay algo que tenés que me pertenece…¿vos sabés qué es? -No, yo no sé para que viniste y tampoco se qué estas esperando que te de…que yo sepa, nada tuyo tengo yo. Se miraron un rato profundamente indagando cada uno en los ojos del otro, buscando en los acantilados del alma el río que fluía entre ellos. En el medio una mesa de muchos colores, pequeña, del tamaño justo para sus brazos que estaban apoyados tranquilos. Afuera del círculo dos ángeles en una mesa similar esperaban cada palabra mientras sostenían en el aire un tablero de ajedrez ya derrotado, el rey muerto y todas las fichas caídas. Victorioso, el rey vivo asumía el control del juego ancestral, que había comenzado varias vidas atrás y le había dado la victoria a uno de los mortales. Ella dudaba de cómo seguir, no tenía en su m...

Detenida

  Había encontrado ese trozo de madera en la calle, tirada en una vereda, junto a un montón de escombros y basura. Pasó rápidamente con el auto y cuando la vió, dio la vuelta manzana para mirarla más detenidamente, se detuvo frente a ella y la examinó con ojos expertos: Era buena madera. La subió al auto no sin detenerse a mirar si alguien la observaba, un poco de vergüenza todavía sentía cuando recolectaba “basura”. Ya en su casa la llevó a su taller, vió que había muy poco lugar donde ubicarla, ya que las recolecciones eran abundantes. Decidió que ese mismo día iba a trabajarla. La observó un largo rato con un papel y un lápiz en la mano, tratando de imaginarse qué hacer con ella. Miraba a su alrededor buscando ideas pero lo único que tenía en su mente era ese dibujo de tulipanes rojos que una vez había visto. Le encantaban los tulipanes, nunca pudo germinar uno verdadero pero su forma le parecía mágica. Y decidió que sólo la iba a pintar. Comenzó el proceso de lijado mientras ...

La mesa

  La mesa Siempre hay uno que se sienta primero a la mesa, aunque hubo otros antes. Esta vez, fue un hombre joven, seguro, distendido, confiado. Se había sumado a este banquete sólo para mostrar su perfección: su vida iba bien, tenía trabajo, familia, seguridad. Y ahí, en esa mesa, tenía la oportunidad de mostrarlo. Eso lo entusiasmaba mucho. Ahí sentado en la mesa repleta de comida y bebida, empezó a comer y no se detuvo hasta que la panza le dolía demasiado como para seguir tragando. Tragaba y tragaba sin descanso, sin interrupción, hasta que no pudo más. Empezó a ahogarse y a toser, dejando salir algunos restos de comida que había en su boca. Se avergonzó tanto que intentó esconderse adentro de su saco, aunque todas las personas que estaban en la mesa también se atragantaron y empezaron a toser y se metieron adentro de sus ropas. Empezó a buscar en sus bolsillos alguna servilleta, pero en vez de servilletas encontró otras cosas, insignificantes algunas y sorprendentes otra...

Ella

  Ella era blanca, opaca, un poco lánguida, un poco delgada. Solía vestirse con una especie de vapor espeso, denso, opaco también. En sus manos llevaba dos llaves doradas. Aunque siempre usaba la misma le gustaba pensar que podía usar, alguna vez, la otra. Casi siempre andaba descalza, aunque le hubiera gustado usar algún zapato. Le gustaban esos que tenían tacos, altos y elegantes. Miraba con un poco de nostalgia los pies de los mortales, esa sensación de estar erguidos y moverse… Ay … suspiraba algunas veces con un poco de envidia de color gris parecida a una pelota pequeña que se formaba adentro de su espacio. Ella sufría. Su forma era la expresión de su sufrimiento. Ella lo sabía, por supuesto, se lo habían dicho cuando le dieron las llaves, pero igual las aceptó. Su tarea era la más hermosa y la más difícil de todas, ninguno se había ofrecido pero ella, decidida a ascender esta vez, lo hizo. Sabía que no iba a ser fácil abrir esas puertas, y que no era por la llave, no, ...

La sombra

A veces te atrapa, te sostiene y te deja inmóvil, lo sé. A veces a mi también me atrapa. Camina a tu lado como si fueras vos, te sonríe y te abraza. Cuando menos lo esperás, te salta encima y te posee. No te das cuenta porque no lo ves, y casi siempre te olvidás que existe, pero está. Aparece en cualquier momento, en particular cuando tenés tiempo vacío. Toma muchas formas, depende de la ocasión. Puede ser oscuro y charlatán, armando largas y tediosas conversaciones internas, puede ser silencioso y agazaparce en tu corazón, ocultando tu brillo. Puede aparecer como un ave rapaz y volcar sobre tu cabeza la mierda contenida, o como una sombra del pasado parecida a algo o a alguien, y llenarte el corazón de tristeza. Ocupa espacios vacíos de amor, si vos no lo hacés primero con otra cosa, lo sé. A mi también me pasa. Quizás por eso los llenamos con cualquier cosa, ¿no? Muchas veces con cosas que no nos hacen bien, pero al menos, nos mantienen alejados de él. Puede transformarse en un dolor...

Herencia

-Abuelo, ¿cómo hacés para saber tantas cosas? El nieto lo miraba con ojos transparentes, limpios, ingenuos. En su mirada se reflejaban todas las preguntas del universo y también todas las respuestas, inaccesibles a su conciencia infantil, todavía. -Yo no sé tantas cosas, mijito, sólo algunas pocas. Y en su voz de anciano, se escuchaba la nostalgia de haber vivido tantas vidas y tantas muertes. -Pero siempre me arreglás este tren, y yo siempre vuelvo a romperlo. Yo no sé arreglarlo, ¿vos siempre me lo vas a arreglar? -No creo que pueda hacerlo siempre, aunque quisiera. Pero estoy seguro de que vos vas a aprender, como yo aprendí. Hace mucho tiempo, cuando tenía tu mirada inocente, tuve un tren. Tenía una máquina a vapor que latía como un corazón (en realidad usaba pilas, pero a mí me gustaba el humito que salía por su chimenea, aunque no fuera real), a veces andaba más rápido y a veces más despacio, creo, ahora que lo pienso, que dependía de las pilas que le ponía. Con algunas, parecía ...