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Mostrando las entradas de septiembre, 2023

El mundo de abajo

El mundo de abajo Dicen que existe un lugar al que no todos podemos acceder. Que se encuentra oculto a simple vista, que hay puertas en todos lados, en los árboles, en los mares, en las rocas, en nuestros sueños. Que sólo pueden llegar los más osados, los que se animan a recordar por dónde entrar. Dicen que, en este lugar secreto, te reciben tus ancestros también, si vos querés… No sólo ellos te esperan, hay otros también. Son distintos a nosotros en apariencia y también en alma, en sabiduría, en compasión. Dicen, que cuando llegás te están esperando para entregarte amor del más puro. A veces, a los que llegan les arrancan la piel, para que puedan renovarla. Otras veces, separan los miembros del cuerpo para que puedan volver a unirse. He visto cómo te sacan lagartijas negras del pecho, para liberarte. Y también como te bañan con humo y con aceites, entre todos. Es un lugar mágico, realmente. Existe una cueva en la que, si entrás, sufrís el miedo más terrible en cada espacio v...

Yo te explico…

Pocas cosas despiertan mi ira más rápidamente que esa frase, “yo te explico”, sin que yo te lo haya pedido. ¡¡No me expliques!! pasa por mi mente este grito oprimido, ¡Si te dijera todo lo que estoy pensando mientras vos me explicás! Te conté que esta planta se me está secando y vos, rápidamente, sin tener la mas mínima idea de plantas, igual que yo, me empezás a explicar por qué, cómo tengo que hacer para salvarla, qué veneno es más conveniente y por qué, adonde lo compro, cuánto sale…¡basta! ¡Callate! Y mi cara dice que sí a cada cosa que “sabés” mientras mi cabeza está explotando en miles de cortocircuitos simultáneos. No te estoy escuchando porque me estoy escuchando a mi, diciéndote que te calles, mientras sigo asintiendo con la cabeza y sonriendo, para no gritar. Intento cambiar de tema, y te comento que hoy cociné milanesas con puré, y ahí vamos de vuelta…que es mejor si las dejás reposar en la heladera, que si le puse orégano, que si las frío o las hago al horno, que si es ...

La hormiga en el ojo

  ¡Se me metió una hormiga en el ojo! Y no me deja ver…le dije. “No te preocupes, es mi especialidad”, me dijo el hombre tranquilamente. Yo estaba preocupada, porque no sólo no me dejaba ver, sino que yo veía con sus ojos su propio mundo. Su mundo era oscuro y lleno de cuevas, agujeros que formaban laberintos de rocas enormes, ella conocía todos esos pasillos y sabía cómo salir. Y también lo que había afuera, pero yo tenía que esperar a que saliera para verlo. Aunque podía pensar sus pensamientos, no podía ver lo que no estaba mirando. Pude ver a muchas otras hormigas caminando agazapadas todas juntas hacia la salida de la cueva, y cuando me miré, me ví también agazapada, caminando con todas esas patas, rápidamente, moviendo lo que no eran dedos y soplando lo que no era aire. Pude verme un poco y me vi oscura, media roja y media gris, con enormes ojos y algunos pelos duros en la cara. No hablaba con la boca pero sí hablaba, aunque no es lo que yo conozco como hablar. Salimos al...

flores y veneno

  No me lo digas, déjame que lo sienta. No quiero tener ahora una respuesta, ¿para qué? Si me lo decís, lo cerrás y yo quiero que esté abierto. No me cuentes cómo sigue, ni por qué, ni para qué. Solo quiero un poco de claridad nomás, algo que me permita seguir preguntándome. No me digas cómo soy, ni a qué vine, ni adonde voy…¿para qué? Si me lo decís, me cerrás los caminos, no veo las puertas, no me discuto, no me reconozco, me pierdo en mi laberinto de certezas. No me digas quien sos, ni por qué sos, ni para qué viniste, ¿para qué? Si me lo decís, dejo de mirarte, se cierra detrás de ti la puerta y ya nada queda, más que el vos que me contás. No me digas nada, por favor, déjame que lo sienta, que seguro sintiendo entiendo más. No quiero saber adonde fui, con quien estaba, si puedo volver. ¿para qué? Si me lo decís, me dejas con muchas dudas, más de las que ahora mismo tengo. No quiero saber qué significan las palabras, no quiero saber qué significan las miradas, no quier...

La experiencia

  La experiencia A veces, no sé cómo interpretar ciertas cosas. Todo tiene siempre varias interpretaciones y casi nunca puedo quedarme con una o dos. Aunque sé que no es necesario entender todo (o casi nada), quiero saber qué tenía que aprender, al menos. No dejar pasar las situaciones como si nada, mirarlas y aprender de ellas. Pero la mayoría de las veces es tan confuso… La duda. A veces veo las cosas tan claramente que parecen reales, actuales, presentes. Pero sólo yo las veo y al resto del mundo no les interesa. Y es entendible, porque el resto del mundo vive sus propias realidades. Y aunque intente explicarles, no es su asunto y no escuchan. No pueden ver mi realidad, mi versión. Sólo algunos tienen interés. Me pasa al revés también, cuando alguien me cuenta su realidad, a veces tampoco escucho, porque en mi mente pasa la mía. Comparo, evalúo, juzgo. Tengo mucho que aprender. El ego es terrible y suele esconderse atrás de juicios, dolores, enojos, dudas, miedos. Al men...

¿Cómo es morir?

  ¿Cómo es morir? Le pregunté, mas curiosa que preocupada. Todavía me faltaba mucho para ese momento, al menos eso pensaba, como pensamos todos a los treinta. Me miró tiernamente, como quien se compadece de una pregunta imposible de responder pero que tiene respuesta. Porque, según él, sólo se puede comprender cuando ocurre. Me dijo, sin embargo, que un poco me podía contar, aunque la versión que iba a relatar era extremadamente, terriblemente, infinitamente alejada de lo que es. Empezó diciendo que somos aire, que no somos nada y que somos todo…bla bla bla…cosas que ya sabemos, pero que, según él, no entendemos. Quizo contarme que nos disolvemos en el todo, que empezamos a “particularizarnos” (hacernos y dividirnos y desparramarnos en partículas), quiso decirme que nos “soltamos”, nos liberamos, nos dejamos ir y que en ese momento lloramos todas las lágrimas contenidas por el reencuentro. Me dijo que no sufrimos, que todo lo contrario, que…¿cuál es el antónimo de sufrir? ...

La anciana

  Esa noche no era distinta de todas las noches, se fue a dormir apurada, el día había sido largo y se sentía cansada. Se puso una remera vieja y grande, dos gotas de cannabis bajo la lengua y se tapó. Pensó en leer un poco, pero sabía que el sueño la iba a vencer rápido, así que desistió. Solo se acomodo en la almohada, se tapó mientras repasaba mentalmente la lista de tareas del día siguiente. Fue acomodando y dando orden a sus pensamientos, pensando qué de todo era imprescindible y qué podía dejar para el final, por si su día no le alcanzaba para concretar todo. Se apuró a dormirse, la alarma iba a sonar en cinco horas. “Es poco tiempo” pensó, así que agradeció al universo por ese día y pidió por el día siguiente. Sentía un apuro por dormirse y por despertarse que para ella eran cotidianos. Mucho que hacer y poco tiempo para hacerlo. Al fin se durmió, fue rápido esta vez. En sueños solía recorrer sus tareas del día siguiente, y rehacer las que no le habían gustado. Siempre se ...

Nico...

  De repente estaba en el piso. Un rato antes estaba recostado bajo el sol, mirando la gente pasar por la vereda. La familia, como siempre, en el patio, en sus cosas. Quise caminar, pero no pude, la mitad de mi cuerpo no me respondía. Me asusté tanto que comencé a gritar todo lo que puede hasta que vinieron a verme. Al rato, de nuevo me pude parar. Pensé que se había terminado, pero no… en el patio del fondo, con mi familia al lado, volví a caer. Mi rostro desencajado debe haberles advertido de mi miedo. Sentí cómo mi cara se transformaba mostrando mi terror. Así fue, que todos corrieron hacia mi y me hablaron. No podía entender demasiado lo que me decían, pero su atención me calmó un poco. No podía moverme, algo en mi alma había absorbido esta enfermedad que no era para mi, pero que es mía ahora. Me llevaron al médico, varios me estudiaron. No sé bien cómo seguir, sólo sé que quiero poder moverme. Ellos me pusieron una bufanda en la panza y me ayudaron a caminar un poco. No me g...

¿Real?

Se eleva…suave, despacio, sin cuerpo ni memoria…allá va, entre miles que también van. No se ven pero están juntos compartiendo ese espacio sin lugar ni tiempo, lleno de vacío pero completo. Sube, sube, sube….mira hacia abajo, ahí la tierra azul y luminosa, faro y guardiana de la vida y de la muerte, de los renaceres y transformaciones, amorosa y compasiva, receptora de dolores, de sangre, de lamentos y pesares. De amores y de promesas. Dadora universal de luz y de vida, de fuerza y alimento. La mira y siente un lamento contenido por millones de años, gratitud y deseo de volver. No recorre distancias, aunque así lo siente, no se desplaza en el tiempo porque no existe, sube pero está pegado al piso de su habitación, el reloj sigue avanzando pero todo está detenido, apacible y quieto. Pero él, sube, se eleva por encima de las casas, de las personas, de las tormentas que están por nacer, de las estrellas y los soles. Sin cuerpo y sin dolor, sin miedo, lleno, completo por donde lo m...

Entre tus manos

  Tocaste todo. El pasto crecido arremolinado en el patio, las plantas rebeldes que se negaban a dejar de crecer, la tierra de tu suelo bendito, seca algunas veces y húmeda otras. El polvo de la calle solitaria y sin final, aunque veas con tus ojos del rostro el final cercano del camino. No importa, no lo entendés todavía, pero falta poco. Así pasaste acariciando el aire de las mañanas a través de los días y las noches, calentando sopa, arrullando sueños, acobijando cuerpos, cargando agua y dejando en cada momento un poco de tu alma. No te diste cuenta, no importa. Susurraste en el oído de muchas almas, a veces construiste castillos y otras derribaste torres. Viste a la muerte cara a cara, la tuya y la de otros. Y muchas veces deseaste entrar en ella, fundirte con ese manto negro y oscuro que para vos es la muerte. No entendés todavía, no importa. Cocinaste y llenaste la panza de muchos, usaste todos los olores del universo en tus platos amorosos y generosos, abundantes...

Es bruja

  La observo. Miro sus pétalos de rosas rojas y blancas secándose entre papeles blancos. Me pregunto... ¿para qué las va a usar? ¿Será algún hechizo? Veo las paredes de su casa repletas de símbolos mágicos, círculos, triángulos, espirales, estrellas…algunos (casi todos) pintados a mano, por ella. Me pregunto ¿qué significan? ¿para qué sirven? ¿Qué secretos guardan? En su mesa 30 frascos con todo tipo de yuyos y perfumes, lavanda, muérdago, ruda…¿Qué hace con ellos? Velas de todos los colores, máscaras, fajas, maracas, flores, piedras…tambores…¿los usa? Un poco de miedo me da todo eso….Un altar pintado de rojo y lleno de símbolos y dibujos, de piedras, rosarios. Un reloj de pared dibujado a mano, representando a la tierra envuelta en un manto de amor femenino, profundo y compasivo. Miles de sahumerios y carbones, sahumadores. Más flores sobre la mesa, colonias, perfumes…. ¿Qué hace? Me intriga y entonces me quedo. Quiero ver. Algunos carteles con nombres en otro idio...