Nuestra muerte
Estoy segura de que era en el futuro, porque algunas personas que hoy son jóvenes no lo eran tanto. Pero yo sentía que era hoy. No recuerdo bien cuál fue la primera imagen, pero sí haberte visto vivo unas dos veces y luego ya no. En una cama, en un recuerdo, con una bata. Tu cara era la misma pero era otra, tenía otra paz. Yo no sabía que te morías, pero vos sí. Habías tenido cancer y no me lo dijiste. Y yo todavía sentía esa bronca en el corazón que me nublaba las palabras y los recuerdos, que una vez entró en mi y nunca se había ido. De repente estaba él también ahí, tomando el lugar que una vez había sido mío. Le hice preguntas incómodas mientras todos me miraban con desaprobación. Igual insistí: ¿Qué clase de persona sos, sabías que estaba casado? ¿No te importó mi existencia? Lo raro, acá, es que estaba tu familia, tu mamá, tu hermana, nuestra hija. Pero nadie parecía llorar ni sufrir. La única era yo. Que, aunque tampoco lloraba me sentía desolada, sola, vacía y c...