Querida abuela
¿Lo esperaste? Seguramente sí, me imagino las horas que lloraste de incomprensión, de abandono, de miedo y de soledad. Te veo sentada en la puerta de tu casa, con el vientre lleno de vida, abrazando la sombra del árbol bajo el sol ardiente, sin entender lo que estaba pasando. Buscaste, seguramente, refugio en alguna amiga, quien te diera un lugar donde dormir, adonde comer, adónde llorar. Un lugar en donde seguir esperando. Te habían arrancado otra vez de tu hogar, pero esta vez tuviste que dejar atrás mucho más que las otras veces. Eras muy joven para entender la maldad, otra vez. El abandono, la injusticia. Seguramente pasaste horas buscando una razón, evaluando lo que habías hecho mal, lo que tendrías que haber hecho distinto. Quizás vestirte mejor, quizás cocinar mejor, atender mejor a los hijos, estar más disponible, hablar menos, opinar más, asentir más…no sabías, eras muy joven para entender la indiferencia, el odio, el egoísmo, el desamor. Y perdiste tod...