Entro y salgo
Todo el tiempo entro en un torbellino de emociones, de oscuridad mezclada con luz, con estrellas, con cielos y galaxias, con recuerdos y memorias, con olvidos y pensamientos. Todo este tiempo pidiéndole a Dios y al universo que me enseñen a ir hacia adentro, que me muestren mi corazón, que me ayuden a abrirlo y ahora… ¿qué hago con esto? Con el corazón abierto todo se siente más, todo es inmenso, todo es eterno, todo es profundo. Nada pasa desapercibido, nadie es invisible, todo es un montón, todo ocupa mis espacios, los habita. Aquello que existe y lo que no existe completa mis huecos, llenan cada uno, a veces no hay lugar para respirar. La respiración se transforma en un volcán de lava caliente que quema, que limpia, que incendia y que solo se apaga con un témpano, y así voy habitándome de fuego, de brazas y hielo, a veces se empujan, no se aceptan, no se quieren, compiten, se hablan, conversan, discuten, pelean, nunca gana ninguno porque en cuanto se tocan desaparecen. ...