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Mostrando las entradas de noviembre, 2024

Una historia de amor sin final

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  Escuché sin querer una historia hace poco, la de una mujer que se transformó en luz. Había nacido hacía mucho tiempo, y durante su vida había tragado mierda, tanta pero tanta mierda que una parte de su cuerpo se había transformado en caca. Ojo, mucha de esa mierda no era de ella. Era de otros que de alguna manera se la metieron por la boca y se la hicieron tragar. Pero ella no lo supo, sólo masticó y masticó hasta que la bola se pudo digerir. Y pensó: “esto es mío, lo tomo”. Y, como se imaginarán, también solía despedir mierda de su boca. Algunas veces de ella y otras veces de otros. También la vomitaba, a veces. Y también se la comía. Lo raro es que nunca se había dado cuenta de eso. Hasta se sentía orgullosa de su podredumbre, algunas veces. Nunca se dio cuenta, en realidad, de que era eso lo que estaba comiendo. Se alimentaba sin parar de todo lo que encontraba y lo guardaba en alguna célula, en algún órgano. Era tanto que hasta comía su propio vómito. Así lo había...

Oración

  Divino Cristo, Divina Madre, Divino Padre. Acá estoy yo, encomendándome a sus manos amorosas, sintiendo su amor compasivo y su calor ardiente en cada parte de mi cuerpo, en cada célula y cada órgano. Entrego amorosamente el destino de mi vida a ustedes, a Dios Padre para que pueda continuar con mi camino, siendo una herramienta para mis hermanos y aquellos que en mí confían. Estoy en su luz bendita, saliendo de las tinieblas que habitaba sin saberlo. Sólo pido para mí estar en paz y la amorosa oportunidad de continuar con mi camino de reparación. En gratitud infinita y en conciencia de mi destino. Así sea y así es.

Diálogo con mi ángel de la guarda

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  -Acá estamos y acá estuvimos todo el tiempo. ¿Por qué lo negás? Dijo uno de los ángeles apretando las cejas imposibles. -No lo niego, estuve viendo cómo mientras yo dormía se ocupaban de mis cosas. Pero el dolor es demasiado fuerte y, a veces, sólo miro para adentro… Pero encontré todo en orden, todo limpio, todo perfumado. Libre y liviano como mis sueños, que también fueron con ustedes. Soñé que estábamos juntos, todos. Y sentí sus manos acariciando mi cara, y sentí sus alientos calientes cerca de mí. Olí sus perfumes y sus flores. Escuché sus palabras de amor y en todo momento sentí sus manos en las mías.  Ví los colores que me mostraron, sentí sus almas y sus palabras suaves. No pude decirles porque estuve perdida, pero ya me encontré. Al menos un rato. Acá estoy, hablando con ustedes, preguntándoles cada tanto por qué me dejaron sola. Fue un infierno, estuve y estoy en un lugar oscuro, pesado, denso. Llorando porque no los encuentro y me siento perdida. Otras vec...