Oración

 

Divino Cristo, Divina Madre, Divino Padre.

Acá estoy yo, encomendándome a sus manos amorosas, sintiendo su amor compasivo y su calor ardiente en cada parte de mi cuerpo, en cada célula y cada órgano.

Entrego amorosamente el destino de mi vida a ustedes, a Dios Padre para que pueda continuar con mi camino, siendo una herramienta para mis hermanos y aquellos que en mí confían.

Estoy en su luz bendita, saliendo de las tinieblas que habitaba sin saberlo.

Sólo pido para mí estar en paz y la amorosa oportunidad de continuar con mi camino de reparación.

En gratitud infinita y en conciencia de mi destino.

Así sea y así es.

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