Tomo
Al final, me di cuenta de que no se trataba de vos, no eras vos el que no veía, no eras vos el que no podía, aunque quizás tampoco puedas, como yo… Cuando quise ayudarte me ayudé, sin darme cuenta, todo fue distinto ahí, con su amorosa ayuda. Quise mostrarte, pero la que ví, fui yo. Quise entregarte, pero me entregué yo. Quise que veas lo que yo quiero que veas, pero entonces ví lo que yo no quería ver. Te libero de mis miradas y de mis ayudas, te reclamo lo que es mío y te devuelvo lo que te pertenece. Los siento, no me di cuenta. Te pido permiso para entregarte a Dios, a la vida, te pido permiso porque, no se bien cuándo, me diste permiso para poseerte y yo lo tomé. No sos vos quien me distrae, soy yo que pongo la mirada en vos sin darme cuenta. En mi afán de ayudarte sincero y amoroso, desde este amor incompleto y posesivo, controlador, limitado y limitante, te amo. Y entonces creo que sé mejor que vos quien sos, que necesitás, adónde tenés que ir y cómo llegar. ...