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Mostrando las entradas de febrero, 2024

Tomo

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Al final, me di cuenta de que no se trataba de vos, no eras vos el que no veía, no eras vos el que no podía, aunque quizás tampoco puedas, como yo… Cuando quise ayudarte me ayudé, sin darme cuenta, todo fue distinto ahí, con su amorosa ayuda. Quise mostrarte, pero la que ví, fui yo. Quise entregarte, pero me entregué yo. Quise que veas lo que yo quiero que veas, pero entonces ví lo que yo no quería ver. Te libero de mis miradas y de mis ayudas, te reclamo lo que es mío y te devuelvo lo que te pertenece. Los siento, no me di cuenta. Te pido permiso para entregarte a Dios, a la vida, te pido permiso porque, no se bien cuándo, me diste permiso para poseerte y yo lo tomé. No sos vos quien me distrae, soy yo que pongo la mirada en vos sin darme cuenta. En mi afán de ayudarte sincero y amoroso, desde este amor incompleto y posesivo, controlador, limitado y limitante, te amo. Y entonces creo que sé mejor que vos quien sos, que necesitás, adónde tenés que ir y cómo llegar. ...

Pequeñas cosas

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A veces las cosas se presentan de a una, desordenadas en tiempo y espacio, lo que va antes aparece después, lo último se ve al principio, y las piezas del medio van surgiendo sin orden. Van emergiendo de la nada y ahí regresan, casi imperceptibles, invisibles y sin sentido. La mayoría de las veces no las notamos, no vemos los hilos invisibles que las unen, porque no tenemos armada la figura final. No sabemos adonde se ubican, cuál es el paisaje que van a dibujar, cual es la historia que quieren contar. Son chiquitas casi siempre, una palabra, una página de un libro, un encuentro, una canción, una imagen mental, un color que no podemos dejar de usar, un perfume que nos atrae o que nos repele, una flor, una oración… El rompecabezas se va armando sin que nos demos cuenta, las piezas empiezan a acercarse de a poco, lleva tiempo…. A veces somos nosotros mismos los que las buscamos, pero cuando las encontramos no sabemos qué significan. Y nos quedamos tratando de unirlas a algo o a alg...

Ojalá…

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A veces te veo…y a veces vos también me ves. No nos pasa muy seguido, la verdad, nos pasa a veces. Creo que siempre fue así, pero es un siempre casi nunca. ¿Qué veo cuando te veo? ¿Qué ves cuando me ves? No lo sé…siempre es distinto, depende del estado de ánimo supongo, de las horas de sueño, del clima, de a época del año, del hambre, de la hora… A veces veo un niño asustado, a veces un hombre poderoso, a veces indiferente, a veces atento, a veces compañero y otras veces ausente. A veces un extraño, a veces un presente. A veces completo y otras veces vacío. Casi siempre caprichoso, a veces irritante e irritable, demasiado literal para un bohemio, demasiado pesado para un artista. Un romántico que se acomoda a mi realidad de tierra firme, un artista que libera sus pasiones discretamente, esporádicamente. Demasiado preocupado por nada y demasiado ocupado de todo, menos de él. Cuando puedo verte por dentro es más lindo, hay bordes mas suaves, no tan espinosos ni abruptos, ha...

El portal

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  Sin querer y sin darse cuenta, la música la transportó a otro mundo, un mundo del que nunca había escuchado ni había visto. Se acercaba caminando suavemente a la entrada de un templo cuya puerta principal estaba adornada con un elefante de costado completamente tallado con dibujos que no llegaba a distinguir, con su trompa apuntaba hacia la izquierda. El cielo era azul y una brisa cálida movía las ramas de los abundantes árboles del sendero. Adentro había luz, las paredes de piedra blanca rugosa se dejaban acariciar por sus manos, estaban tibias y frías a la vez. Ella no se sentía sorprendida ni asustada, era un camino conocido. Quiso saber cuánto podía recordar de este nuevo viaje hacia otra vida, otra dimensión. No se sentía humana del todo, miró su cuerpo y tenía manos y pies, eran manos como las de ahora pero mucho más blancas, suaves y jóvenes. Pero sin edad. Vió que llevaba una especie de vestido también blanco, largo, y un cinturón le abrazaba la cintura. Al final del pasi...

Desde mis ojos

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  Te veo venir despacio, con ojos de amor transparente y comprensivo. No me juzgás, sabés que así soy, como me ves. Pero no me ves desde vos, sino que me ves desde mi adentro, desde la esencia. Me mirás mientras pongo esa cara de inocente que entiende que lo que está haciendo no está bien pero entendés que, aunque yo lo sé, no lo sé tanto. ¿Por qué si puedo, no puedo? Me das otra cosa para que yo me entretenga, me acaricias suavemente y en mi corazón entiendo que eso que me das, es para mí. Y me quedo un rato distraída mientras nada más me atrae, lo muerdo bastante y un poco lo trago, hasta que se cae y deja de interesarme. En realidad, solo me interesa porque vos querés. Me acuesto, apoyo la cabeza en mis patas y te miro atenta, a ver si te movés. Acá estoy pronta a salir corriendo hacia vos, una mínima señal me llama y corro dejando todo el mundo para encontrarte. Lo sabés, porque lo ves en mis ojos inocentes y sin nada, vacíos de todo. No pienso, no lo necesito. Pero sí siento, ...