La torre - tarot

Un rayo amarillo poderoso y eléctrico cae sobre la torre de piedra, montada sobre la cima de una montaña extremadamente alta, áspera, empinada, abrupta. No es una explosión desde adentro, no es un derrumbe por causas predecibles o naturales, es un rayo el que llega a destruir la torre, el reinado, la estabilidad, lo conocido, lo construido. Los reyes y los súbditos caen por igual, desde la misma altura y por el mismo fuego. Caen al abismo desconocido sin nada más que sus ropas azules ambos, derrotando sus esperanzas. La reina no muestra sus pies, cae entregada con las palmas abiertas en señal de entrega final. Con los ojos cerrados y un gesto tranquilo, ya no espera poder detener la caída, se entrega. No se resiste. El otro, el plebeyo, desesperado, intenta cambiar su posición en el aire, gritando y resistiendo la certeza del final. Sus ropas rojas y azules me dicen que ha perdido la fuerza y la esperanza.

En la torre, de todas las ventanas y del techo salen llamas de fuego limpiando los espacios. En el techo con forma de corona dorada se observa la llama más grande, la que derrota el trono. Las nubes grises sobre el cielo negro nos dejan ver que no habrá tormentas que apagues ese fuego. La torre ha caído y con ella los reyes y los súbditos, que caen sin remedio hacia la nada. El cielo negro sin luna nos impide ver qué hay debajo, hacia adónde caen, qué tan alta será la caída.

A la derecha, 12 gotas horizontales rojas y amarillas del color del fuego forman una especie de figura tridimensional, ordenada. A la derecha, diez de esas mismas gotas horizontales forman un símbolo. Estas gotas de fuego no caen, sostienen. Es como si estuvieran controlando que no falte fuego, vigilando que el final sea preciso y certero. Indican un principio inminente.

El final es concreto, tangible. Podés entregarte a él y estar en paz como la reina o resistirte y gritar como el lacayo.

Aunque parecía firme y sólida, la torre es débil debido a su aislamiento, su altura, su distancia del piso. Es vulnerable a lo externo, al clima, a los fuertes vientos y tormentas. Está destinada a caer y a volver renacida en otra cosa.

El rayo certero apunta exactamente a su punto más débil por donde sabe que puede entrar fácilmente y destruirlo todo. El rayo es atraído por la torre, por su altura y su forma.

Detrás de este aparente derrumbe existe un nuevo comienzo, todo está ya preparado para él, las semillas ya fueron sembradas, solo esperan el momento de surgir.

No te desesperes, cuando el fuego deje de arder y el cielo se aclare, verás como las semillas empiezan a florecer. No apures el ciclo de la vida que está presente también en la derrota.

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