La sombra

A veces te atrapa, te sostiene y te deja inmóvil, lo sé. A veces a mi también me atrapa. Camina a tu lado como si fueras vos, te sonríe y te abraza. Cuando menos lo esperás, te salta encima y te posee. No te das cuenta porque no lo ves, y casi siempre te olvidás que existe, pero está.

Aparece en cualquier momento, en particular cuando tenés tiempo vacío. Toma muchas formas, depende de la ocasión. Puede ser oscuro y charlatán, armando largas y tediosas conversaciones internas, puede ser silencioso y agazaparce en tu corazón, ocultando tu brillo. Puede aparecer como un ave rapaz y volcar sobre tu cabeza la mierda contenida, o como una sombra del pasado parecida a algo o a alguien, y llenarte el corazón de tristeza.

Ocupa espacios vacíos de amor, si vos no lo hacés primero con otra cosa, lo sé. A mi también me pasa. Quizás por eso los llenamos con cualquier cosa, ¿no? Muchas veces con cosas que no nos hacen bien, pero al menos, nos mantienen alejados de él.

Puede transformarse en un dolor físico también, en la cabeza, en el estómago, en el corazón. Muchas veces en las piernas y en los pies, para avisarnos de que es hora de movernos. En algún sentido medio enfermizo, es como un amigo sincero, cuando empezás a verlo. Te muestra y te señala con el dedo todo lo que tenés que mirar. En vos, por supuesto. Aunque a veces lo ves primero en otros y él mismo es quien te lo muestra, sabés que late en vos. Y ahí es cuando te llenás de cosas para no ver los espacios vacíos y evitar llenarlos. Te entiendo, a mí también me pasa.

Un día te vas a dar cuenta de que no está a tu lado, en realidad. Tampoco está adentro tuyo. Es tu vacío, es tu rotura, es tu dolor. Es el miedo de encontrarte con vos mismo, como si fuera posible negarte y ocultarte de tus propios ojos.

Uno de esos días de los más dolorosos de tu vida, esa máscara se va a empezar a derretir y las nubes grises se van a correr, para que puedas verlo en su plenitud. No es que va a dejar de poseerte, no funciona así. Va a volver en otras formas en su desesperación por seguir siendo, intentará ocultarse de nuevo bajo otros rostros y otros vacíos.

¿Pero sabés qué? Para ese entonces vos ya vas a estar más preparado, lo vas a reconocer más rápido, antes de que te posea. Aunque a veces lo va a lograr, porque te vas a distraer y lo vas a dejar entrar. Pero te vas a dar cuenta y vas a poder alejarlo nuevamente al lugar que habita.

Si pudiéramos encontrar su morada sería mucho más fácil, le prenderíamos fuego con él adentro, la llevaríamos a una isla desierta para que nunca más pueda invadirte. Aunque quizás sea mejor visitarlo cada tanto, llevarle rosas y flores muy perfumadas, cantarle una canción de cuna que le recuerde su inocencia y su confianza, quizás si lo hacemos sentir amado deje de llenarnos de su mierda. Ayudarlo a pintar sus paredes con bosques encantados, mares repletos de seres misteriosos e inexistentes, cielos con muchos soles y pocas nubes, letras de poemas eternos y cuentos con finales felices.

Y abrazarse largo y fuerte, entregando en ese abrazo la necesidad que los vincula desde andá a saber cuándo…

Porque se necesitan, claro está… si no, él no tendría existencia. Si no hubiera vacíos que llenar nunca lo habrías creado.

¡Uy! Perdón, pensé que te lo había dicho. Vos lo creaste, con cada agujero que fuiste vaciando, él fue siendo. Todos tenemos uno, yo también. Todos tenemos varios, aunque en el fondo, son el mismo. Como nosotros, que somos uno, pero somos varios. Y ahí, en el fondo, detrás de todas las apariencias, nombres, vestiduras, definiciones, estamos nosotros. Aunque en realidad no es detrás, mas bien es adentro…

¡Ojalá pudiera darte mis agujeros llenos para que no tuvieras que enfrentar los tuyos! Pero no puedo…no te servirían…no son los mismos ni son iguales. Además, es lo más hermoso que tiene la vida, entregarse a ella, de muchas maneras llena todos los agujeros.

Lo único que puedo darte es esto, decirte que yo también lo tengo y que él cambia cuando lo empezás a mirar. Y ahí empezás a vivir, sea lo que sea. Es todo lo que puedo darte, yo también estoy aprendiendo.

 

 

 

 

 

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