Regresión

 Regresión

1….2….3…chasquido

Miro mis pies descalzos, lastimados del andar en este piso de piedras, las manos heridas por el clima, el frío y la penitencia.

Alzo los brazos y golpeo mi espalda con un látigo, me siento feliz de complacer a Dios con mi castigo. Frente a mí hay una cruz de madera colgando de la pared desnuda, un altar con una vela y mucho silencio. Gozo mi dolor, mi sangre alaba a Dios. ¡Gloria! ¡Gloria!

1….2….3…chasquido

Mis manos y pies están encadenados a un muro de piedras grandes y frías. Casi no tengo ropa y estoy confundido, ¡¡¡¿por qué?!!! Grito y grito, pero sólo me escuchan los que están atados como yo, que ya casi no tienen vida. ¡¡¡No entiendo!!!! ¡¡¡Me encadenan y me castigan!!! ¡¡¿Qué hice?!! ¡¡Soy un ciervo de Dios!! ¡¡Sólo cumplo sus mandamientos, hago lo que me es encomendado por él!!

¡¡¡Dios!!! ¡¡¡No me dejes en este momento!! Suplico y suplico…..grito, lloro, pido en oración, rezo, pido, oro…. Me tranquilizo….confío en que en algún momento, él me va a rescatar. ¡Caerán aves desde el cielo, una lluvia de fuego sobre los que me retienen, un ángel de Dios llegará con su espada a salvarme y derramar su furia sobre ellos, almas perdidas, cómplices del diablo!

1….2….3…chasquido

Estoy en una pira, bajo mis pies hay leños grandes y otros más pequeños, estoy atado a este enorme tronco de madera, semidesnudo, con frío y con dolor en todo el cuerpo. Todos me miran sonriendo, complacidos. Cientos de personas a mi alrededor, festejan este tormento mio. Los conozco, ¡por qué me hacen esto! ¡soy un sanador de Dios! ¡Dios me encomendó su sanación y cumplí con cada uno de sus mandatos! ¡yo curé a cada uno de ustedes!

Los miro y los reconozco de haberlos visto casi muertos, a todos ellos, y haberlos sanado, liberado de su dolor. ¡y ahora! ¡¡Me acusan de brujería!!!

¡¡¡Adónde estás, mi amado Dios!!! ¡¡¡por qué me abandonaste!!!

Y en mi corazón empieza a crecer el odio y la desesperanza, bronca, bronca, bronca….mi cuerpo se sacude de dolor, ¡me estoy quemando! Odio, desesperación…..

Me abandonó….como abandonó a su propio hijo…..

Mi corazón se destroza de tristeza, mi padre me ha abandonado, si quisiera, con una sola palabra me salvaría. Desolado y ardiendo, muero.

1….2….3…chasquido

Me veo. Mi cuerpo encendido con la cabeza hacia un costado. El fuego comienza a apagarse, de a poco la gente se empieza a alejar, complacida. Me quedo mirando la escena, y en mi corazón late la desesperanza. Me doy cuenta de que le entregué mi vida a Dios, y él me abandonó en el momento más difícil. Estoy infinitamente triste, la vida y la muerte son lo mismo. Todo fue en vano. Yo, el hijo más amado de Dios…..yo, tu hijo preferido, aquél en quien confiaste tu poder…..estoy muerto con la peor muerte. Abandonado, acusado de brujería, de haber pactado con el Diablo….¡yo! ¡¡¡que siempre fui fiel a vos!!!

Me toca irme, pero no tengo adonde ir….¿con Dios? ¡Ese traidor! ¡¿Al infierno?!

Estoy perdido….comienzo a deambular entre las calles, buscando un lugar cálido para permanecer un rato….pero ya no siento calor….ni frio….sólo siento ira, dolor y sufrimiento…

Me pregunto ¿por qué? ¿Qué hice? ¿Qué pecado cometí para que mi amado Dios me abandonara?

¡Me juro y juro ante Ese Dios que mi alma jamás lo va a perdonar, que prefiero arder en el infierno antes de volver a él!

Nunca, en ninguna de mis vidas, jamás voy a hablarle, que está muerto para siempre en mi alma.

Y comienzo a moverme entre los vivos, cada tanto me doy cuenta de que estoy en algún lado, a veces recuerdo que tuve un nombre. A veces escucho los llantos y me acerco para ver si puedo sentir algo, aunque ya no recuerdo que significa….a veces escucho un nombre conocido, me resuena en alguna parte del alma el nombre “Dios”, y trato de recordar, pero ya no puedo hacerlo. Me pierdo entre los tiempos y los días… cada tanto alguien me ve y cada tanto yo veo a alguien….pero ya no me importa……

Me encuentro parado mirando mi cuerpo eternamente, como si el tiempo también hubiera muerto y sólo latiera ese único instante.

1….2….3…chasquido

Llego a la escena y me veo ahí parado, el tiempo detenido y el alma desarmada. Una enorme águila azul con ojos dorados viene razando desde el cielo a mi rescate, me levanta, me abraza y me lleva hacia el cielo. Junta todos los pedazos de mi alma que quedaron ahí, rotos y tirados, perdidos, indiferentes. Los levanta y me los trae, empiezan lentamente a entrar a mi cuerpo y a completar los lugares oscuros.

Alivio….suspiro profundamente sintiendo cómo se empieza a llenar mi alma. El águila poderosa envía sanación para ese cuerpo, el que un día fue mío.

Me elevo….vienen a mi encuentro algunos a quienes conocí una vez. Y lloro. Siento la misericordia de Dios atravesándome, invadiéndome, llenándome, sanandome. Siento su perdón, su amor, su compasión infinita. Me recibe nuevamente en sus brazos y yo me entrego plenamente, otra vez, a él.

Redención….gratitud y paz en mi corazón.

El día que me creí más que Dios contruí mi propio infierno y lo habité, a veces con cuerpo y otras veces sin cuerpo. Pero él me recibió a pesar de todo, como un padre amoroso que espera a su hijo amado.

¡Gloria! ¡Gloria!

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