Desnuda

 

¡¡¡¡Estas desnuda!!!! Se gritó a sí misma. ¡¡¡ Vestite!!!! ¡¡¡Tapate!!!

¡¿no ves que así pueden verte?! Escondelo!!! No dejes que lo vean…

Pero no se hizo caso, y siguió caminando desnuda, sin miedo ni vergüenza. ¿cuál es el problema de que me vean así? Se decía, y se sentía orgullosa de enfrentar ese miedo tan profundo.

¿Qué pueden ver? ¿Mi dolor, mi vergüenza, mi tristeza, mi alegría? ¿Mi miedo, mi inseguridad? ¡¡¡Que lo vean!!!

Así, yo también lo veo.

Desnudo mi alma con cada palabra que digo, y la escondo con cada palabra que callo. Desnudo mi alma cada vez que miro a los ojos a alguien, y la escondo cada vez que esquivo una mirada. Desnudo mi alma cuando te abrazo y la tapo cuando me aguanto las ganas de hacerlo.

Elijo estar desnuda frente a vos, para que vos también puedas desnudarte frente a mi. Y así, con las miradas llenas y las manos calientes, desnudarnos hasta los huesos. Llegar al alma y enroscarnos en una danza eterna de amor intercambiando todo, el aliento, la sangre, la piel. Y no conformes con eso, ser uno, o dos, o miles, o todos….volver a la tierra para seguir siendo. Y desde ahí, desde la tierra, volver….también desnuda, ¡que la ropa no me deja sentir la brisa, ni el pasto, ni las burbujas del agua, ni el frío de la nieve, ni el calor de la tierra! ni mi piel.

Y quiero sentir, que es lo más distinto que tiene la vida, es lo más único e irrepetible, es lo más increíble e indescriptible, lo único absolutamente único. Lo que le da sentido a todo, lo que explica todo (y a la vez, no explica nada, por supuesto…) y lo elijo, no por único, sino porque cuando siento, estoy viva.

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