Comienza un nuevo desafío
Algunas veces siento la necesidad de contar algunas historias, reflexiones, pensamientos, ideas, descubrimientos, aprendizajes....
Muchas de esas veces no sé si son mías o me las están dictando mis guías. Pero creo que no es importante de adónde vienen, las tomo y me las apropio, cuando llegan al papel es porque ya son mías, no importa su origen.
Algunas surgen de la lectura, otras de los sueños, de alguna canción, de alguna sesión para mí o para otros, algunas son simplemente recuerdos que me traen preguntas y sensaciones sobre las que me detengo a sentir,
En este camino que emprendí hace algunos años descubrí y redefiní tantas cosas...quién soy yo, por sobre todo eso, quién soy.
No tengo (ni creo que vaya a tener) una respuesta, y esa es la respuesta. Soy en proceso, soy en camino, soy en revelación, soy esa voz interna que está todo el tiempo pensando y eligiendo, soy la que está en la encrucijada, la que decide, la que elige, la que propone y la que actúa. A veces con el alma y otras veces con la mente.
Muchas veces me preguntan en sesión ¿cuál es la misión de mi vida?
Y siempre, pero siempre, la respuesta es la misma: Amarte, ser feliz, brillar, vivir la vida y agradecerla, dejar que fluya el Dios que habita en tu interior, dejar que se manifieste el amor de Dios a través tuyo, amar incondicionalmente a todos y a todo, amar compasivamente.
Todos esperamos respuestas mas terrenales ¿no? salvar al mundo, ser mensajero de Dios, sanar a los otros, ser un maestro, un guía, un artista reconocido, un inventor de renombre...
Y la misión de vida, tan simple en apariencia, es lo más difícil que nos toca hacer....porque implica soltar mil aprendizajes, miles de estructuras mentales, genéticas, sociales, familiares....es ir en contra de todo lo aprendido, es entender que amarnos no es egoísta, por ejemplo. Que brillar uno mismo es posible también, que amar a otros implica necesariamente, amarse uno mismo. Que amar incondicionalmente no es entregar la vida a ninguna causa o persona, sino aprender a ver en los otros eso mismo que somos. No es estar de acuerdo con todos ni compartir con todos. Es simplemente (no es nada simple) ver con los ojos del alma.
¿Acaso ser feliz no es una manera de ser un maestro? ¿Acaso cumplir con nuestra misión no garantiza todo lo demás? Si brillamos no podemos evitar iluminar a otros con nuestro brillo, si nos amamos no podemos evitar amar a otros, si nos perdonamos es imposible no perdonar...amar la vida....si lo hacemos respetamos, cuidamos, protegemos, somos compasivos. Somos guías, somos luz, tenemos y atendemos a nuestro Dios interior. Todo fluye armoniosamente y nos llena el alma de gozo.
Y combinar todo esto con la vida en la tierra es una tarea difícil, al menos en apariencia. Es un desafío al ego y a quienes creemos que somos (que son la misma cosa).
Estas palabras son más para mí que para vos, pero también son para vos, si así lo querés.
Me invito y te invito a recorrerlas sin juicios y sabiendo que todo está destinado a cambiar, incluso quienes somos.
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