Volver o no volver a esta vida

Hace tiempo que estoy trabajando conmigo, me estoy trabajando a mí…

Con la esperanza de no tener que volver a pasar por el cuerpo físico, elevarme y no volver, estar en ese lugar, en mi casa, en la que no hay dolor, ni tristeza, ni maldad, ni recuerdos, ni nada que perturbe mi paz.

Encontrarme con todas esas almas con las que compartimos tantas vidas, y reírnos de todo, de los sufrimientos, de las alegrías, de lo poco que entendíamos todo el proceso, de lo que tuvimos que aprender y de lo que nos costó hacerlo.

Estar ahí, a disposición para ayudar a otras almas que estén atravesando su propio samsara, con la compasión que da el haberlo atravesado uno mismo.

Pero hoy, empecé a sentir algo diferente….me imagino ahí, en mi casa, extrañando los desafíos, los olores, los sabores, los abrazos, los miedos, los dolores, las risas y las incertidumbres, las malas decisiones, los errores, el no saber qué viene después, ni siquiera saber si hay un después…

Y me emocioné profundamente, porque entendí (adentro mío) que todo lo aprendido me lleva a este otro aprendizaje, que es el de valorar y amar esta vida que ahora tengo, pero desde un lugar muy profundo, muy puntual, muy “cada cosa, cada instante”.

En mi mente suelo pensar que valoro mi vida, pero hoy, encontré ese amor adentro mío, en mi corazón y en mi alma, que sonríe por haber recordado lo más fundamental: el amor por la vida, la gratitud por la oportunidad de estar acá, sintiendo, viviendo…

No podría tomar un té de manzanilla y canela para calmar mi mente y liberar el amor si no fuera por mi cuerpo físico. 

Me falta mucho para honrar mi vida, me falta infinito…pero siento que ese proceso ya comenzó. Y lo sé, porque estoy llorando, porque me invadió una emoción hermosa de gratitud.

Ya no quiero no volver, siempre le tuve miedo a la muerte física, al dolor y al sufrimiento de ese momento. 

Pero no debe ser distinto a los otros sufrimientos previos a las otras muertes, que fueron muchas en esta vida. 

Porque a cada rato morimos y volvemos a nacer, por suerte. 

Cada una de esas muertes, a veces conscientes y a veces inconscientes, son necesarias para volver a nacer. 

Nos deseo muchas muertes y muchos renaceres, muchos desafíos y victorias.

Gracias a la vida por ponerme siempre en situaciones para aprender y gracias por todas las muertes que tuve que atravesar, para volver cada vez renovada.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Así...

Querida abuela

Me miro