Descubrí….

Descubrí que no hay nada que encontrar, así que detuve mi búsqueda, porque lo que estaba buscando siempre estuvo.

Descubrí que la energía más importante con la que quiero conectarme, está adentro mío y también adentro tuyo. Sos vos, y soy yo, que somos el mismo.

Que hay miles de seres diferentes, algunos visibles y otros no. Pero los que realmente importan son de carne y hueso, como yo.

Está re bueno y es mágico y sanador escucharlos y recibir sus mensajes, sus consejos, sus recetas, su amor. Pero es más mágico todavía recibir lo mismo de tu sangre y tus hermanos humanos.

Descubrí, que el río, el viento y el sol te acarician y te escuchan, te acompañan. Pero que también lo haces vos, y está re bueno.

Descubrí que todo lo que no sale del corazón, germina mal y se pudre, ensucia, destruye, mata.

Descubrí que algunos de nosotros no sabemos el daño que estamos haciendo, con buenas intenciones.

Descubrí que mucho a veces es demasiado, que poco es suficiente, que siempre se puede un poco más, y que a veces uno no quiere un poco más.

Que el camino es tan importante como el destino, eso siempre lo supe, pero lo descubrí otra vez.

Que hay cosas que valen el esfuerzo y otras que no, y que a veces lo mas lindo del camino, o lo único lindo, es la compañía.

Descubrí que tengo silencio adentro mío y soledad, si la necesito.

Descubrí que puedo reírme de cosas simples.

Descubrí que no hacer lo que quiero puede ser molesto pero gratificante.

Descubrí que el cuerpo físico es importante y puede darte alas o limitarte, y siempre es una elección.

Que muchas veces la incomodidad significa algo que se revela más tarde.

Que mi camino y el de todos es revelado siempre de alguna manera, si estás dispuesto a escuchar con la mente en silencio, los ojos abiertos, y el corazón preparado para recibir. Aunque, a veces, lo que se revela es cuál es el camino equivocado. No es por ahí…

Que puede haber amistad sincera, amorosa, hermandad, entre aparentes desconocidos.

Que la humildad es necesaria para encontrarse a uno mismo, y que esa tarea es personal, profunda, interna. Que no debe ser jamás interferida por otro.

Que guiar a otra alma es un trabajo difícil, hay que luchar fuerte contra el propio ego y con la propia oscuridad.

Que no se puede guiar a nadie si todavía estás en la oscuridad, porque desde ese lugar, hacés daño.

Que el primer requisito es que la otra alma quiera ser guiada por vos.

Descubrí que todo, absolutamente todo es posible, si liberás tu mente y ofrecés tu corazón a Dios, o como lo llames.

Descubrí que ser espiritual, no es no escuchar música “normal”, no comer carne, no fumar…andar descalzo y despeinado, “ver cosas”, saber cosas de los otros, sanar con las manos o con otros elementos, hablar en lenguas, cantar mantras, rezar…todo eso es “adorno” si en tu corazón hay mierda. No sé bien qué es, pero al menos sé lo que no es, que es un montón. Seguro pero seguro no tiene nada que ver con lo que parecés, si detrás de cada mirada se te escapa el juicio y mostrás tu oscuridad. Y ni te das cuenta.

Somos humanos, hacemos juicios, somos ego. Por más espiritual que seas, eso no lo podes evitar. Pero creo que, al menos, lo tenés que saber.

Descubrí algunas trampas de la espiritualidad, esas que te hacen caer en estructuras cerradas y obscenas, que te apartan de quien sos, que te convierten en un dibujo de alguien inexistente, sin vos saberlo.

Que hay almas mucho más elevadas que yo, más sabias, más humildes, más honestas, mas amorosas…y que todas ellas tienen algo mío también.

Descubrí que cuando empezamos a hurgar en el otro, nos encontramos a nosotros mismos.

Descubrí también que puedo confundir al sol con la luna un amanecer. Descubrí que, por más hermoso que sea algo, puede no gustarme e igualmente agradecerlo, sinceramente.

Que cada uno tiene su camino y no tiene sentido querer recorrer el de otro, ni siquiera por un instante. Como tampoco tiene sentido esperar que otros recorran el nuestro.

Que es mucho más amable y amoroso dejar que cada uno sea como es y no intentar convencerlo de que sea distinto o que haga las cosas de otra manera.

Que es cierto que el cielo está lleno de buenas intenciones.

Que me enojo bastante seguido, pero que ya no exploto.

 Que a la única a la que le importa como me veo, es a mí.

Que hay muchas maneras de ser madre, y que yo tengo la mía propia, que es distinta con cada hijo. Y que puedo maternar a otras personas, si así lo quieren, por un rato. Y que está re bueno que me maternen.

Que el viento se silencia y se calma cuando es necesario.

Que no siempre entiendo las cosas en el momento. cuando algo en mi mente me perturba, es por algo que, muchas veces, viene de afuera y se refleja en mí.

Que las preguntas siempre se contestan, para el que está atento. Que siempre se encuentra lo que se busca, aunque no sea lo que fuimos a buscar.

Que el universo sabe mucho más de mí que yo misma.

Que el mejor mentiroso es el que se miente a sí mismo, y que a veces, uno aprende lo que estaba por enseñar.

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