Regresión (2)

Suelto el control de mi mente, la carga pesada de los pensamientos recurrentes que no me permiten fluir y llegar ahí, al fondo de mi océano de emociones que se oculta detrás de un velo oscuro de miedos e inseguridades. Me empiezo a alinear, de a poco se van cayendo hacia la tierra los nudos que me atan a este momento. Se sueltan, y acá estoy, entrando en las profundidades de la cueva sumergida durante tantas vidas, pero más presente que nunca y más consciente que siempre. Estoy en calma, las lágrimas fluyen por mi rostro sin obstáculos, pasan por mi garganta y caen en la mesa.

Escucho, me llevan a ese dolor. No quiero, me resisto, es más fácil escapar. Insisten, intento, pero algo en mí construye rápidamente una pared invisible, alta, opaca.

El dolor empieza a atravesarme, como un rayo primero lento y después filoso, lo esquivo un poco, pero acá está. Ya lo ví, no puedo ignorarlo…

Me sigo resistiendo… ¡déjame, no me hables más! ¡Callate! ¡No quiero ver! No cantes, no me hables más. Acá adentro estoy bien. No mires mis ojos, no mires mi boca, no escuches mis dudas. No quiero que lo sepas porque si lo sabés, me vas a sacar de adonde estoy y me vas a empujar al abismo interno que aparece en este momento frente a mí.

Trago despacio, pasa por la garganta esa esfera puntiaguda que me lastima, sangro por dentro, esa sangre manchada y putrefacta inunda el resto de mi cuerpo haciéndome sentir podrida también.

Empiezo a ver, no quiero, se siente un grito con forma de barro espeso y oscuro atravesando mi cuerpo y el de ella. Pero ese grito no es mío, me lo dieron sin que yo lo mereciera. ¡No es mi grito! Ahora lo veo, no es mi barro. Es suyo.

Yo me ensucio con su inmundicia y con su dolor, que ahora, es mío también…quiero protegerla y me olvido de mí. ¿Por qué siento que necesito ocuparme de ella y me olvido de ocuparme de mí? Me voy, y me llevo conmigo esta nueva responsabilidad, esta nueva deuda que acabo de contraer. No lo vi, pero hice una promesa, cuidarla y protegerla, a pesar de mí. ¿Qué haría si pudiera recuperar todo lo que le entregué? ¿qué haría si pudiera devolver esto que me dió?

No puedo recuperar lo que es mío porque no tengo el coraje necesario para enfrentarla y enfrentarme.

Voy a tener que hurgar más profundo…intento…viajo…me encuentro con otro yo, atrás…más atrás…en la nada. No puedo ver, no estoy, no soy…

La oscuridad que me invade por dentro y por fuera, me aísla de mí misma desconectándome de mi alma.

Aún no quiero ver…

Al fin, se corre un poco el velo y encuentro perdida entre las sombras una pequeña, minúscula luz que empieza a encenderse hasta iluminarme por dentro nuevamente.

Me la trago ¿Qué es? Siento algo adentro mío ¿Quién sos? ¿Qué estás haciendo acá?

Silencio.

Me levanto despacio, para irme en paz. Con sus pedazos que son míos y con mis pedazos que son suyos, con mis agujeros y mis sombras aún escondidas y festejando la victoria de la permanencia, por un tiempo más, hasta el próximo encuentro.

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