Es tuyo
Te lo doy, para vos, para que vos también lo puedas dar.
Vos dirás, ¡¿cómo
puedo ser tan ingenua como para darte todo, darte tanto, a cambio de tan poco?
Es que yo
también lo recibí una vez de alguien que era tan ingenuo como yo.
Y me lo dio
y ahora también es tuyo. Fíjate vos qué vas a hacer con eso.
Yo sólo te
lo doy, y a la vez, lo conservo. Pero si no lo entregás, se te va a pudrir
adentro, se te va a secar. Y cuando quieras que vuelva a florecer, quizás sea
tarde.
Es que para
eso viniste, vos no lo sabías y yo tampoco, pero así es y así fue siempre.
Viniste a buscar lo que es tuyo, que yo también tengo y que, además, yo puedo darte.
Así como
yo, vos también podés.
Sólo hacelo,
entregalo. Vas a ver que florece, que crece hasta llegar al cielo y a otros
también que lo andan buscando, y miles y millones también van a buscarte para
que se lo des, aunque tampoco lo sepan.
Sólo dalo,
solo regalalo, es tuyo y a la vez no lo es, porque no es de nadie. Dáselo a
todos los que lo quieran, los que quieran recibirlo, los que lo busquen.
Y vas a ver
cómo ellos también empiezan a dárselo a otros, y eso te va a acercar cada vez
mas a la claridad, a la comprensión, a las respuestas que nunca buscaste,
porque las preguntas no eran las correctas.
Y vas a
entender en todo el cuerpo que no hay ninguna pregunta sin respuesta, que no hay
ninguna respuesta necesaria, completa, imprescindible.
Y serás
libre de toda atadura a saber, porque lo tendrás todo por el sólo hecho de haberlo
dado.
Dalo,
regalalo, entregalo, compartilo, dejalo crecer y repartirse en todos lados, en
todos los vientos, bajo todas las estrellas y en cualquier plano y lugar de
esos que están en todos lados, que acá adonde estamos ahora, somos muchos
lugares a la vez y todos están siendo acariciados por tus flores y se llenan de
tus aromas.
Así como yo,
vos también ahora.
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