UN DÍA




Un día vas a necesitar la mirada del amor en tu cuerpo, en tus ojos, en tu alma. Y quizás la encuentres o quizás no. Tal vez la perdiste, tal vez no te diste cuenta cuando se fue, cuándo comenzaste a mirar para otro lado.

Tal vez no la reconociste o la confundiste con otra, distinta, mas efímera.

Tal vez todavía no sabías bien lo que era el amor, tal vez te confundiste con otra mirada.

Pero un día la vas a necesitar, mas pronto de lo que pensás. Y entonces vas a empezar a buscarla debajo de la almohada, detrás de las cortinas, en una foto, en un recuerdo, en otras personas. Pero no va a ser esa, o quizás sí.

Quizás encuentres una mirada que sepa todo sin decir nada, que acaricie con su sola presencia, que no necesite palabras para decir lo que necesitas escuchar, que entienda todo sin necesidad de explicarle nada.

Ese día, cuando llegue el vacío, cuando estés frente a vos mismo y no tengas ya nada ni nadie a quien recurrir, cuando sólo Dios te acompañe y tus ojos busquen alrededor aquello que desconociste, ese día, no voy a estar.

No porque no quiera, simplemente porque ya no sabrás que estoy, porque no me viste antes y tampoco vas a poder verme entonces. Y porque yo ya no te voy a mirar, ya no voy a saber, ya no voy a entender. Sólo porque ya no voy a conocerte más.

Como ahora, que ya no te conozco.

Pero no es una amenaza, no funciona así el amor, al menos no el mío. Es simplemente, como son las cosas. No supiste mirar y no miraste. Y creíste que estabas viendo.

Quizás sea así, como vos pensás, que recién ahora ves. Si es así, me alegro porque en el momento de la verdad, no va a ser a mi a quien vas a buscar, ni tampoco a quien no vas a encontrar. Habrá alguien más completando ese espacio.

No me voy a esconder, ni debajo de la almohada ni detrás de las cortinas, voy a estar adonde siempre estuve: acá. Con mis ojos puestos en el mismo lugar que mi corazón. Pero ya no en vos.

Me gustaría aclararlo un poco: no es que yo no te ame, o no te vea, es que ya no veo lo que vas a necesitar que mire. El amor es una elección, no es algo que ocurre, es algo que elijo. Pero la mirada, eso es otra cosa. Requiere dos pares de ojos. Y acá sólo hubo uno. 

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